Hola, me llamo Carmen Beisti Gimenez, y este año 2026 he hecho un intercambio el mes de septiembre en Francia(Saint-Aubin) y os voy a contar mi experiencia :
Días antes de ir al intercambio, pensaba en que iba a estar 1 mes en Francia sin mi familia y amigos y ni me lo replanteaba ; porque estaba asustada y sabía que iba a hechar mucho de menos a la gente que quiero, lo que me hizo muy difícil querer empezar.
Lo que no sabía era que luego, no me querría marchar de Francia.
El primer día, 30 de agosto ; cuando llegué hicimos una merienda cena con la familia de Jade, y como iban a estar mis padres estaba muy tranquila.
Lo primero que me sorprendió al llegar ; fue su casa, ya que en Pamplona solo la gente muy afortunada se puede permitir una casa con jardín y piscina. Lo normal es vivir en un piso y ser socio de las piscinas de tu barrio ; entonces para mi eso fue muy impactante , más aun cuando descubrí que todos vivían en casas del estilo, que me recuerdan a las pelis americanas.
Durante la comida cada uno se comunicaba como podía, nuestras madres con el traductor porque en el idioma de la otra solo sabían decir hola y poco más. Pero fue gracioso porque aún así parece que se llevaron bien. Nuestros padres un poco en los dos idiomas y con fotos, mientras Jade y yo intentábamos hablar en el idioma de la otra para practicar un poco, pero también nos enseñábamos muchisimas fotos de familia, amigos y sitios para sumergirnos un poco en el mundo de la otra.
La primera noche cuando mis padres ya se despidieron, fui a mi nueva habitacinó y vacié la maleta. Cuando terminé de contemplar un poco lo que iba a ser mi habitación por un mes, fui al salón y ahi estaba Jade que me ofreció ir a su habitación. Mientras veíamos » mi vida con los chicos Walter » estuvimos hablando mucho, lo cual me hizo feliz porque la conversación fluía y tenía el presentimiento de que podíamos hacernos muy buenas amigas.
A partir de ese primer día, cada noche antes de dormir voy a su habitación y hablamos de lo que surja ; música, amigas ; anecdotas… Pero sobretodo nos reímos mucho.
Ahora voy a contar mi experiencia en el insti :
Todo en general es diferente que en España : los horarios, patios, clases, profes…
Por ejemplo aqui comparten colegio niños de 11 hasta los 15 y luego ya tienen el « lycée ».
En Pamplona tenemos colegio desde los 7 hasta los 12 y de los 12 hasta los 17 instituto, dividido entre la ESO y Bachillerato pero en el mismo centro.
Tampoco tenemos comedor, solo una pequeña cafetería por si queremos comprar algo de comer antes del patio que a partir de mi curso 3ero ESO puedes salir a la calle en el recreo y luego tienes que volver cuando llegue la hora, que también te puedes llevar el móvil.
En Pamplona las clases duran 55 minutos, parecido a las de aquí, pero ahí todas las clases duran eso, en Francia llegan a durar dos horas y hay días con horarios completamente diferentes, en cambio en Pamplona tenemos todos los días el mismo horario : de 8h20 a 14h30 con un patio (entre las 6 clases del día) de 45 minutos, al que normalmente la gente se lleva su propio almuerzo y como salimos a la calle a veces nos compramos caprichos en tiendas de alrededor.
También una cosa que me ha gustado muchísimo es conocer a gente nueva, ya que literalmente todo el mundo me ha caído bien. Y conocer a gente nueva de otro país es algo de lo más divertido, porque aun viviendo una vida completamente diferente y hablando otro idioma te das cuenta de que hay gente muy guay en el mundo que puede congeniar contigo mucho aunque vuestras realidades no tengan nada que ver entre ellas.
Me ha gustado lo diferente que es aquí la vida, coger el bus por las mañanas y que por la ventanilla en vez de tráfico ; edificios y tiendas veas un hancho cielo, un inmenso campo y animales es sin duda uno de los mejores sentimientos aunque para la gente de aquí sea de lo más común.
También las actividades extraescolares, como se vive aquí el ver infinitos partidos de rugby y basket cada finde, quedar para una cena, paseos en la carretera a las 12 de la noche y que no se escuche música a tope de bares, petardos, simplemente grillos y mucha calma. En vez de quedar en un barrio para comer pipas y ir de compras al centro. Solo es muy interesante lo difícil que puede ser la vida a solo dos horas de la mía, y haberla vivido como si fuera la mía por un mes es uno de los sentimientos más bonitos.
Vine extrañando a mis padres, y vuelvo extrañando a todos los rincones de un pueblo, la vida aquí y a toda la gente que he conocido.
Sin duda es una experiencia inolvidable que le recomiendo a todo el mundo.
Arriésgate y vívelo.
Carmen

